Le Corps · Acto I
La Première Chair
La primera carne
Llegué a este mundo débil y todopoderoso. Fui amado simplemente porque existía.
Hay un recuerdo que en usted no tiene palabras, porque es más antiguo que las palabras.
Un recién nacido — cálido, desvalido, indefenso — que lleva consigo todo el “mañana” de la familia. Esta es la carne antes de la caída: antes de que el mundo tuviera tiempo de colgarle palabras, estructuras, vergüenza y expectativas. Un cuerpo que aún no encarna ningún papel. Solo el hecho: soy — y soy amado simplemente porque soy.
La Première Chair no seduce. Aquí no hay juego ni vicio. Aquí está el aliento suave y soleado de la siempreviva y la luz resinosa del benjuí, la redondez lechosa del sándalo, un almizcle que no huele a pasión sino a presencia. Y una estela de ámbar que permanece en la memoria — un año, diez, toda una vida.
Esta fragancia no pregunta en qué se ha convertido usted. Pregunta si es capaz de recordarse — antes de los papeles, antes del éxito, antes de las máscaras.
- Salida
- siempreviva, benjuí
- Corazón
- sándalo, almizcle, palo de rosa
- Fondo
- incienso, miel, un matiz de cuero, ámbar
Se entibia despacio, y solo con su calor. En algún momento ya no sabrá si es usted o es ella.